Un nombre en la gaveta nos remonta a días maravillosos

* Desde el interior de la tumba sentimos que nos ven esas personas que quisimos, y desde ahí conocen a su nueva descendencia.

En Día de Muertos solemos encontramos con la nostalgia. Una parte importante de nuestras vidas que ya no está.

Uno, dos o más nombres en la gaveta nos remontan a los días maravillosos que se fueron, a la sangre que nos une, al amor que seguirá vivo por siempre.

Y ahí junto a la tumba que visitamos este Día de Muertos nos unimos rezando junto a otras voces, con la más grande súplica para que estén descansando nuestros familiares que ya no tienen vida, recordándolos en un instante.

Estos días de ir al camposanto tienen la añadidura de que allá encontramos gente que teníamos años sin ver, cada quien en la gaveta que guarda a los seres amados, que se han hecho viejos y seguramente ellos piensan lo mismo de nosotros.

Hay personas que cumplen una tarea muy especial: el traer las flores o las coronas que envían los que un día se fueron lejos pero no olvidan el lugar donde crecieron.

En Día de Muertos barremos, lavamos y pintamos la gaveta. Ahí comemos, nos tomamos un refresco, o hay quienes llevan la música favorita del sepultado.

Desde el interior de la tumba sentimos que nos ven esas personas que quisimos, y desde ahí conocen a su nueva descendencia.

Volvemos a estar juntos en este su Día de Muertos.

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