Una victoria contra el coronavirus: un gracias y un aplauso sinceros, inolvidables

* Trabajadores de la salud aplauden al enfermo que es dado de alta, pero hay que destacar algo más: los aplausos también son para ellos.

 

Probablemente en otra circunstancia se estaría criticando que con varios celulares se grabara el alta de un enfermo del hospital del ISSSTE, en Tepic, este martes 14.

Pero la situación cambia si se trata de un paciente, del sexo masculino, que ha superado el coronavirus y seguirá los cuidados en casa.

Si apenas el lunes en el exterior del nosocomio se realizó una manifestación de personal médico, reclamando la falta de equipo para enfrentar la pandemia, una imagen similar a la de otros hospitales del país, el egreso del paciente representa ¡un aliento!, ¡un ánimo!, ¡una gran noticia!, con la seguridad de que hay muchos que están, literalmente, arriesgando la vida para salvar la de otros.

Si alguien se alivia, de alguna forma nos vamos aliviando todos.

El poderoso Covid-19 representa una guerra y cada enfermo una batalla: silencioso, es especialmente brutal con personas adultas o con quienes padecen enfermedades crónicas.  

Las imágenes en el video, de manera auténtica siembran esperanza: hombres y mujeres, decenas de trabajadores de la salud aplauden al que está por irse, pero hay que destacar algo más: los aplausos también deben ser para ellos. Se trata de su obra.

– ¡Gracias Moy, es un ejemplo a seguir, a todo el equipo, gracias, gracias! –externa emocionada una mujer, afuera del área de urgencias. 

– ¡Un aplauso para todos! –responde el aludido, con sencillez.

Sí, porque es un trabajo en equipo.

Una mujer carga en manos lo que parece un pastel. ¿Qué decir de un pastel?: es cumpleaños, es vida, es compartir, es fiesta, es estar pendiente de ti.

 

Trasladado en silla de ruedas a través de una rampa, la mano derecha del paciente realiza movimientos que describen su sentir: desde cerrar el puño, mantenerlo así y destacar el dedo gordo –muestra inconfundible de agradecimiento-, o levantar la mano y hacerla girar para que ese agradecimiento se extienda a todos.

Bajo las batas y el cubrebocas hay doctores, enfermeras, camilleros, de intendencia, conductores de ambulancia y de otras áreas, lo que denota un equipo. No son los únicos; seguramente hay personal de otros turnos que forman parte de esta historia. Son, como se ha repetido, la primera línea de fuego para enfrentar al coronavirus.

– ¡Viva la vida…! – externa un médico, a nombre del ISSSTE.

– ¡Viva la vida! (…), ¡gracias a todo el equipo, excelente!, vamos a seguirnos viendo, en mejores situaciones  – secunda el paciente.

 

En los últimos meses, de diversas partes del mundo hemos visto videos en torno a quienes son dados de alta tras ganarle la batalla al tremendo virus. Se les despide de hospitales con aplausos y muchas veces con lágrimas.

Precisamente, a propósito del vínculo que existe entre un aplauso y un agradecimiento, el compositor y cantante José Alfredo Jiménez plasmó como nadie, en su canción Gracias, dónde quedan guardados los aplausos más sinceros, como estos que provoca el alta de un Covid-19:  

 “…¡pero sus aplausos/ esos los traigo aquí adentro/ y ya no me los quita nadie/esos se van conmigo hasta la muerte!…”.

Es decir, todos quisiéramos que esos aplausos para enfermos y para el personal de salud, se repitan por miles. 

¡Felicidades!

(En la imagen, el paciente dado de alta el martes 14)

* Se pide a medios de comunicación NO plagiar las notas de Relatos Nayarit.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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