El gobernador de Nayarit ya no es el mismo

* A Roberto Sandoval le cayeron encima los años y las enfermedades de las que bien sabía y no atendió.  

 

Como la vida misma, Roberto Sandoval Castañeda ha llegado a la vejez de su gobierno y se le acumulan enfermedades: señalamientos de corrupción, tráfico de influencias, vínculo con organizaciones delictivas.

Igual que un viejo al que le cayeron encima los años, Sandoval Castañeda intenta ser otro y hace suyo un gesto que, parece ser, se le impuso desde el Gobierno Federal: que no impulse al nuevo titular de la Fiscalía General del Estado (FGE).

Y es que si tras la detención en Estados Unidos del fiscal Édgar Veytia la sospecha alcanzó al gobernador, también ha generado interrogantes sobre el papel que tuvieron diversas instituciones del Gobierno Federal –Ejército, Marina, PGR, Gobernación- para que nadie hubiera alertado sobre los pasos de Veytia. ¿Tampoco ellos sabían?.

Posiblemente por ello al gobernador se le dio línea para que no herede un fiscal. Aún no se saben detalles del expediente en Estados Unidos contra Veytia, o lo que él mismo hablará, por lo que, a nivel local, podrían reabrirse asuntos aparentemente olvidados: de extorsión, de corrupción o de delitos más graves, historias que conducirán a establecer que su fortuna no tendría origen sólo en asuntos de tráfico de drogas, sino en el despojo a muchos ciudadanos de bien y de lo que sí tenía conocimiento Sandoval.

Si durante su gobierno Roberto ha dado muestras de atesorar la colocación de gente de su confianza en puestos clave de distintas instituciones: el Congreso del Estado, el Tribunal de Justicia Administrativa, el Instituto de Transparencia, el Poder Judicial, ayuntamientos. 

Si llegó a hacer trizas la Constitución del Estado para hacer trajes a la medida en la designación, por ejemplo, del titular del entonces Órgano de Fiscalización, o en la ratificación de la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, o la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, ¿cómo podría entenderse que ahora de buena voluntad decline colocar a un fiscal?, a sabiendas, además, de que está en la mira y que su partido el PRI se las verá difícil en la elección del mes de junio.

No. Este no es el Roberto que hemos conocido, y el comunicado de prensa del Gobierno del Estado pareciera describir a otro personaje. Se lee:

 “El Gobernador Roberto Sandoval Castañeda exhortó a la 31 Legislatura del Congreso del Estado a que permita que designación del titular de la Fiscalía General del Estado quede en manos del próximo Ejecutivo y los diputados de la siguiente legislatura, y que mientras tanto se nombre de manera oficial a un encargado de despacho de dicha dependencia; señaló que, en su opinión, es lo más conveniente para que se garantice la continuidad de la paz y tranquilidad que goza el estado actualmente.

“Entrevistado sobre el tema de la convocatoria emitida por la Cámara Legislativa para la elección del nuevo Fiscal, Roberto Sandoval se dijo respetuoso de dicho proceso, y reiteró que su administración ha hecho todo lo necesario para que la entidad continúe siendo una de las más seguras en el país y que el estado de derecho prevalezca.

“‘Lo más conveniente es que el próximo Congreso, en mi opinión personal, porque es un tema del Congreso, que el próximo Congreso y el próximo Ejecutivo propongan al fiscal, porque para nosotros lo más importante es la transparencia y la honestidad. Ojalá y el Congreso emita un pronunciamiento para que pueda seguir un encargado hasta final de este sexenio, que es lo más conveniente, cada quien tiene que respaldar sus hechos y nosotros asumir la paz y seguridad que tenemos que cumplir hasta el 18 de septiembre’, dijo el mandatario”.

Sin embargo, más bien el Gobierno Federal le dice que es candidato a ser investigado y no es sano que alguien de su confianza esté al frente de la Fiscalía.

Además, la postura del Ejecutivo se produce ya avanzado el proceso de selección del fiscal y cuando numerosos abogados atendieron la convocatoria. ¿Por qué esperó varios días para anunciar su solicitud?.

Pero aún no se repone del caso Veytia cuando al anciano gobierno estatal le cae otro escándalo en la voz de Alejandro Fonseca González, tesorero del Ayuntamiento de Tepic con Roberto como presidente, y quien el domingo 23 fue cesado por su jefe como rector de la Universidad Tecnológica por describir magistralmente la corrupción del gobierno, al ser grabado en una conversación, aparentemente en el año 2016.

Habla, por ejemplo, de que “Mundito no fue pendejo” para hacer negocios –se refiere a Raymundo García Chávez, ex secretario del gobernador y a quien hizo notario público, magistrado administrativo y ahora es senador-, o exclama: “vas a ver Veytia, todas las pavimentaciones” –respecto a los negocios del fiscal en obra pública-, mientras que a su jefe el gobernador prácticamente le pega un balazo al describir que quería colocarlo en la Oficialía Mayor del Congreso del Estado, y de ello hablaron en el rancho El Armadillo. 

Se le oye decir: “el sueldo es como de 130 limpios, y aparte el presupuesto es como de 300 millones y es discrecional y por eso me quiere mandar a mi”…

La última frase pega con todo a Sandoval: ¿lo conoce tan bien que, ahí en la discreción, se despachan a su gusto?.

Este lunes, Alejandro Fonseca divulgó un video en el que se disculpa con el gobernador y asegura que “él nada tiene que ver (…), es de hombres reconocer cuando uno se equivoca. Podemos decir que nos chamaquearon, hablaba con amigos, hablaba con personas. Muchas veces hablamos todos los ciudadanos, hablamos de supuestos, cosas que no nos constan, a veces hasta con mentiras. Es de hombres reconocer cuando uno se equivoca y yo me equivoqué”. 

Fonseca mencionó que son dos personas “de origen panista” quienes filtraron el video. “Lucran con esta información, lucran con los amigos”…

A menos de cinco meses de la conclusión de la administración estatal, soltar el control de la Fiscalía General del Estado, de la denuncia, la consignación y la orden de aprehensión, de la policía estatal, es evidencia de debilidad del gobernador especialmente ante el Gobierno Federal, que ha sido criticado puesto que otros ex gobernadores consiguieron darse a la fuga y ahora son buscados o han sido detenidos, como el caso de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz.

Así, al gobierno de Roberto Sandoval se le juntaron los años y las enfermedades que conocía y no atendió. 

En las últimas semanas ya no es el mismo. 

Ahora intenta ser otro. 

 

 

 

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