Velan a Diego y aumentan reclamos

* En funeraria a una cuadra de Palacio de Gobierno, familiares se preguntan por qué los disparos fueron a la cabeza y no a las llantas del carro.

* (Se pide a medios de comunicación NO plagiar las notas de Relatos Nayarit, por mínima vergüenza)

A solicitud familiar, a la velación del adolescente Diego Armando Salas Covarrubias, de 16 años, las personas asistieron con ropas color blanco.

Tras el deceso alrededor de las cinco de la tarde del jueves, el cuerpo del joven fue trasladado a las ocho de la mañana de este viernes a la funeraria Latinoamericana, en la esquina de las calles Puebla y Abasolo, a una cuadra de Palacio de Gobierno. Antes permaneció en el Servicio Médico Forense de la Fiscalía General del Estado (FGE) para la correspondiente autopsia.

Entre quienes arriban al inmueble no son pocos los adolescentes, amigos de Diego, uno de los cuales comenta que fueron compañeros en la secundaria Amado Nervo de la colonia Lagos del Country, y después el ahora occiso ingresó al bachillerato en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Nayarit (Cecyten).

Agrega que Diego, con domicilio en el FOVISSSTE Colosio, tocaba la guitarra y le gustaba la composición.

Diego falleció en el Hospital General después de haber sido baleado el sábado tres por la noche en la colonia Díaz Ordaz, mientras viajaba en un vehículo junto a otros dos jóvenes y dos mujeres, una de las cuales sería su novia.  

Este jueves, el Gobierno del Estado informó, a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), que se investiga el suceso en el que “se vieron implicados civiles y elementos de la Policía Estatal”, mismos agentes que “fueron separados de sus labores operativas, mientras se desarrollan las investigaciones a cargo de la Fiscalía General del Estado de Nayarit y de la Dirección General de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.”

Ahí en la funeraria, un tío de Diego se pregunta, en dialogo con este reportero, por qué los disparos fueron a la cabeza y no en todo caso a las llantas del carro donde viajaba. Rechaza que su sobrino hubiera disparado a las autoridades: “era un niño”.

Describe que la tarde del jueves, cuando ya se esperaba el lamentable deceso, varias personas se reunieron en la casa de Diego, entre ellos uno de sus amigos que se puso a tocar una guitarra en su honor, y lloraba.

Una diversa familiar anota que debe procederse penalmente contra los responsables y, al igual que el tío de Diego, agrega: “¡tiren a las llantas si dicen que no se pararon, porque no iban armados!”

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