América y Juan Pablo, estudiantes especiales en la Preparatoria 14 de la UAN

* Ella en una situación de mentalidad infantil, él con sordera, son parte de una comunidad universitaria que busca una mayor inclusión.

* (Se pide a medios de comunicación NO plagiar las notas de Relatos Nayarit, por mínima vergüenza)

 

En los pasillos de la Preparatoria 14 de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) se suele encontrar a mujeres con hijos en brazos, amamantando, en alguna situación especial o prácticamente todos en mayoría de edad porque, precisamente, es el espacio para adultos en que están inscritos quienes desean cursar el bachillerato.

Estudiante de primer año – ahora son dos, divididos en cuatrimestres; y antes eran tres años, semestrales-, la joven América Vega Salinas, de 30 años, es uno de esos casos especiales. Este sábado 30 a su lado en un aula estaba sentada su mamá Carmen Salinas, quien agradece la apertura universitaria, la inclusión que permite que su hija, con una discapacidad que la ubica con mentalidad infantil, pueda cursar la preparatoria.

La señora Carmen es como una estudiante oyente porque no está inscrita.

Durante un breve diálogo con este reportero, la señora recordó lo difícil que ha sido encontrar espacios de educación para su hija, por ejemplo en nivel básico, pero también las ganas de América para ir a una escuela donde hubiera personas, ya no sólo cumplir con tareas por medios electrónicos.

Un tiempo atrás, una prima de la joven la llevó un día a la Preparatoria 1 y esto la animó mucho más. Ya no habría marcha atrás: de los 73 nuevos estudiantes de la Preparatoria 14 de una primera etapa, un espacio es de América.

La joven, por cierto, es compañera de clase de Juan Pablo, un muchacho con sordera y que se sienta en primera fila y, frente a él, Mateo, un intérprete que a base de señas le traduce lo que en ese momento explica una maestra.

Juan Pablo constantemente asienta con la cabeza sin perder de vista las manos y la cara de su intérprete.

Briza Mara Amezcua Palomera, directora de la Preparatoria 14, explica que en los últimos años se han buscado maneras de flexibilizar el acompañamiento institucional a los estudiantes, pues en su mayoría son personas que trabajan, madres solteras y padres igual, con hijos y otras situaciones individuales, pero por ejemplo los casos de América y Juan Pablo los está motivando a cómo ir adaptándose a estos casos especiales, ubicándolos en el mismo salón y que no sea numeroso.

En una primera etapa de la convocatoria, explica Amezcua Palomera, se inscribieron 73 estudiantes, mientras que a través de un segundo proceso se recibirán otros 80 el próximo sábado seis de septiembre, para sumar un histórico 153 de nuevo ingreso y que es el 100 por ciento de los aspirantes. Nadie quedó fuera.

Agrega que un punto impulsado por la escuela y la Secretaría de Educación Media Superior de la UAN y luego aceptado por el Consejo Coordinador Académico de la Universidad, es conceder una segunda oportunidad -ya no sólo una- de recuperación a estudiantes que reprueban materias, tomando en cuenta que se trata de personas con ocupaciones de trabajo. Así, se busca que haya menos deserciones.

La Preparatoria 14 procesa un sistema mixto en que estudiantes acuden los sábados de siete de la mañana a tres de la tarde, mientras en otros días de la semana cumplen tareas a través de una plataforma digital de la casa de estudios. Además, precisa la directora, el personal docente cumple con un horario laboral entre semana y pueden asesorar a los estudiantes si estos lo solicitan.

Si bien el plantel es sólo para estudiantes mayores de edad, hay casos especiales como el de un joven de 17 años con debilidad visual que fue aceptado.

Briza Mara Amezcua agrega que a lo largo de su historia, la Preparatoria 14, que inició siendo un departamento de extensión de la Preparatoria 1, ha tenido estudiantes como la señora Petra Marín, que en el 2023 egresó contando con 60 años de edad, o dos monjas que acudían siempre con su hábito y se sentaban juntas, o bien recientemente un estudiante con autismo.

Se trata, resume la directora, de nuevos retos que está asumiendo la Universidad, de mayor flexibilidad e incluyente.

(La directora Briza Mara Amezcua. Foto: Oscar Verdín/relatosnayarit)

 

 

 

 

 

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