
* Al presidente le cuesta entender que como máximo servidor público del país puede y debe ser objeto de crítica, como lo han sido sus antecesores.
El presidente Andrés Manuel López Obrador se lanzó este viernes contra el periodista Carlos Loret de Mola, presentando en su conferencia “mañanera” los supuestos ingresos del comunicador, que ascenderían a 35.2 millones de pesos, asunto a lo que respondió Loret:
“¡Qué cosa! Usar datos de Hacienda para perseguir a un periodista. ¡Y además datos falsos, montos inflados! Dice que en 2021 gané millones en Televisa…donde dejé de trabajar en 2019.”
La exposición que hace el presidente es producto de su enojo por el reportaje que documentó la casa y lujos con que ha vivido su hijo José Ramón López Beltrán y su esposa Carolyn Adams en Houston, Texas.
Con tal de desviar la atención del caso Houston, López Obrador ha llegado a hablar de una pausa en la relación de México con España. De ese tamaño su coraje.
Al presidente le cuesta entender que como máximo servidor público del país puede y debe ser objeto de crítica, como lo han sido sus antecesores. Pero no lo tolera y busca imponer su voz, su visión, que es seguida y replicada por muchos, lo que no es un asunto menor, sino de gravedad.
Para arremeter contra un comunicador –hace días se lanzó contra Carmen Aristegui-, el presidente podría estar utilizando recursos públicos, por ejemplo cuando lo hace desde Palacio Nacional. Pero además estaría exponiendo en su seguridad personal a los periodistas, en un país como México, considerando uno de los más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. López Obrador podría estar incitando a que se cometan actos de violencia.
Además, si los montos respecto a Loret son ciertos, habría divulgado datos protegidos.
En lo que va del año se ha reportado el asesinato de cinco periodistas en el país: José Luis Gamboa Arenas, Margarito Martínez Esquivel, Lourdes Maldonado López, Roberto Toledo, así como Heber López, éste último la noche del jueves 10, cerca de su casa en Salina Cruz, Oaxaca, hecho por el que los probables responsables fueron detenidos.
Lejos de lamentar los tantos crímenes en que está sumergido el país, el presidente reacciona en su mundo de coraje contra todo el que piense u opine distinto a él.
Pero además, habría que observar si las constantes menciones a sus críticos merecerían ser parte de una conferencia presidencial, a las que ha achaparrado. Da la impresión que no se trata de un presidente, sino de un funcionario menor pero inmensamente poderoso.
Bastantes problemas tiene el país de los que el presidente prefiere no hablar: Covid-19, falta de medicinas, inseguridad.
(El presidente, señalando los supuestos ingresos de Loret)
* Se pide a medios de comunicación NO plagiar las notas de Relatos Nayarit.

