
* Considerando uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, México inicia el 2022 con la muerte de tres periodistas.
Especialmente en los días más recientes, los nombres de los periodistas José Luis Gamboa Arenas, Margarito Martínez Esquivel y Lourdes Maldonado López han sido parte de numerosas notas de información a raíz de que, en ese orden, fueron asesinados el primero en Veracruz, y los otros dos en Tijuana, Baja California, con unos días de diferencia.
Así inició el 2022 en México, considerando uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.
Este martes, en diversas partes del país se realizaron manifestaciones de reporteros para reclamar esa violencia al gremio.
La muerte de Lourdes Maldonado motivó que se recordara que en el 2019 estuvo en una conferencia “mañanera” del presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien pidió ayuda por un asunto de justicia laboral librado contra una empresa de Jaime Bonilla, ahora ex gobernador de Baja California. Lourdes manifestó temer por su vida.
Se ha exigido el esclarecimiento de los asesinatos: la detención de los responsables materiales, pero también intelectuales. Sólo de esa manera podría aceptarse que las autoridades realizan una investigación a fondo.
La violencia en México se ha recrudecido durante años y nos impacta a todos. Casos extremos contra niños, mujeres, desapariciones, masacres, exposición de cadáveres.
Si hasta hace tiempo los asesinatos de impacto, por la manera de realizarse, se atribuían básicamente a la delincuencia organizada, con los años pareciera que se convirtió en una terrible enseñanza que fue extendiéndose a sectores más amplios. Matar a un periodista al estilo del narco, con ejecución, podría buscar distraer la investigación, aunque detrás del delito esté la mano de algún poderoso funcionario o empresario, por citar un ejemplo.
El esclarecimiento de las muertes de José Luis Gamboa, Margarito Martínez y Lourdes Maldonado resulta crucial, como de hecho lo es cada homicidio.
“No se mata la verdad matando al periodista”, ha sido una de las consignas en las manifestaciones.
Hace unas semanas, este reportero puso como ejemplo la privación de la libertad de dos elementos de la Secretaría de Marina, ocurrida en Jalisco, y de la fuerte e inmediata presión que se ejerció por tierra y aire para que la organización delictiva que se los llevó los liberara, como efectivamente sucedió.
Entonces ése tipo de operativos deberían efectuarse por el “levantón” de toda persona, o de homicidios como los tres periodistas o de otros ciudadanos, no esperar al lucimiento de que tal funcionario dio la orden de una amplia investigación.
En varias ocasiones en este espacio se ha citado la necesidad de que se destinen más recursos a áreas como la salud, y a la que por supuesto hay que añadir la seguridad, la educación.
Las muertes de José Luis, Margarito y Lourdes no deberían quedar impunes. Ninguna muerte.
Para cerrar, este miércoles en Oaxaca, el vehículo en que viajaba el reportero José Ignacio Santiago Martínez fue atacado a balazos. Afortunadamente resultó ileso. Era acompañado por dos escoltas, gracias al Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
* Se pide a medios de comunicación NO plagiar las notas de Relatos Nayarit.

