
* Es cada quien a lo suyo: desde las fotografías de niños hasta señores muy adultos en plan galán.
En la plaza Principal de Tepic es cada quien a lo suyo.
Afuera de la Presidencia Municipal de Tepic, decenas de jubilados realizan una manifestación y reclaman el pago de prestaciones. Hay cartulinas con escritos en contra del alcalde David Guerrero.
A unos 30 metros de ahí, dos hombres –uno mayor de 70 años y el otro de unos 40- platican al mismo tiempo que frente a ellos son tocados el acordeón, la tarola y el tololoche. Tres hombres cantan:
“Vuela, paloma blanca vuela/dile a mi amor, que volveré”…
Hay quienes van a la plaza para darle grasa a los zapatos. O simplemente a platicar. O amorosas madres que toman fotografías a sus hijos junto a los pichones que nunca faltan. Hay ancianos que parecen tener un lugar apartado en la plaza y ahí se les verá todos los días, hasta que mueren.
Sentado en una de las jardineras, a un señor de más de 70 años se le nota en plan galán. Es obvio. Parece soltar palabritas que siempre terminan con sonrisa y ofrecidas a una mujer de unos 55 que está de pie, a su lado, visiblemente encantada con un suave meneo en su cuerpo.
El señor Luis Ramírez ronda los 67 años. En la juventud fue carbonero y también en la juventud aprendió a tocar guitarra.
Ahí se le ve, con su vihuela afuera de un pequeño restaurante que colinda con la plaza, cantando “Un día a la vez”.
Vive en la colonia Prieto Crispín y en las últimas semanas ha trabajado más horas, no sólo en las mañanas sino en la tarde, porque necesita dinero debido a una reciente operación de hernia a su esposa. “Hay que comprar medicina”.
Dice que con frecuencia trabaja en la plaza, pero también visita otras zonas de Tepic. Se va caminando por la avenida Zapopan hasta llegar a la colonia Reforma, siempre tocando afuera de pequeñas fondas.
Agrega que ahora ya no levanta ni un bote de 10 kilos, por lo que la música le da para vivir.
Y en medio de todo ello la pobreza extrema de muchos. Personas que deambulan, buscando encontrar comida entre la basura.
Así el día a día en la plaza Principal, cuya rutina se rompe de vez en cuando con algún aguacero.
(Luis Ramírez con su vihuela. Foto: Oscar Verdín/relatosnayarit)

