
* Noel Adolfo Corona recuerda que en una ocasión, aunque asistió como abogado a una reunión con Édgar Veytia, éste lo corrió de la sala con insultos y delante de muchos testigos.
Una tarde de sábado en el verano pasado, el abogado Noel Adolfo Corona Sandoval junto a unas 30 personas ingresaron a la sala de juntas de la Fiscalía General del Estado (FGE), donde se tenía programada una reunión con el fiscal Édgar Veytia.
Noel cuenta a este reportero la anécdota tras la detención del fiscal en Estados Unidos, pero acepta que, de otra forma, la habría mantenido oculta más tiempo… por miedo.
A esa reunión acudió como abogado de una de las partes en un conflicto entre los socios de la empresa Pétreos y Agregados Nueva Galicia, que explota una mina de arena, grava, piedra.
Ingresaron a la sala de juntas, todos sin celular, y algunos se acomodaron en torno a una mesa grande –lugar donde el fiscal ofrecía conferencias de prensa- y, otros en sillas junto a las paredes. Noel ocupó una de estas. Familiares de un hombre ya detenido también asistieron.
El litigante recuerda que cuando Veytia ingresó a la sala desde su oficina, acompañado de varios auxiliares, saludó de manos a todos los presentes, incluido él.
“Estoy seguro que no me reconoció. Un tiempo atrás me había mandado llamar y me mostró mis comentarios en Facebook. Me los tenía guardados y no le gustaban. Me lo fui ganando cuando me preguntó de cuál familia Corona soy y resultó que conoce a unos parientes lejanos. Me invitó a trabajar con él; me dijo: ‘aquí se gana dinero’ y pensé que se refería a que le llevara mis asuntos para negociarlos. No voy a hacer leña del árbol caído: cuento lo que me sucedió, porque a mí no me cacheteó ni me mandó a las celdas como sí lo hizo con otros abogados”.
Recuerda que en aquella reunión, el fiscal se la pasó hablando de delincuencia, de sicarios, pero sin permitir que se profundizara en el caso de Pétreos y Agregados Nueva Galicia.
“Ahí estaban los papás del detenido, había personas mayores y cuando intentaban hablar los callaba, se portó grosero con señores grandes”.
Agrega que, rato después, Veytia se retiró a su oficina pero no habían pasado ni 30 segundos cuando seguramente alguien le advirtió de su identidad. Regresó y le apuntó, gritándole:
– ¿Tú eres abogado?
– Sí.
– ¿Eres socio?.
– No, pero mi padre sí.
Veytia preguntó por el poder para estar ahí en representación de su papá. Noel no lo llevaba.
– ¡Lárgate a chingar a tu madre! –le exigió el fiscal-.
“La verdad me sentí sorprendido y avergonzado, me gritaba delante de todos. Le dije que yo era el abogado de una de las partes”. Pero ni así:
– ¿No me entendiste?. ¡Te largas o te saco a chingar a tu madre!.
“Le dejé los documentos que llevaba a una hermana de uno de mis clientes y me salí. Alguien venía atrás de mí y al abrir la puerta sentí un empujón. Era uno de sus escoltas y a él sí se la menté. Se me hizo eterno salir de la Fiscalía. Me dio miedo que me fueran a detener. Fue la última vez que estuve ahí”.
La detención de Veytia, conocida localmente el miércoles 29 de marzo, fue festejada como pocos en redes sociales por Noel Adolfo Corona. “Los abogados no podíamos trabajar estando él, porque se quedaba con los asuntos”.
Agrega que, para no variar, en el caso de Pétreos y Agregados se cuajaron al vapor órdenes de aprehensión y el expediente penal siguió la línea que el fiscal marcaba.
La aprehensión de Veytia ha motivado que poco a poco se conozca lo que sucedía detrás de la puerta cuando alguien sostenía reuniones con él.
Extraoficialmente se conoce que el fiscal llegó a cachetear a varios abogados o los levantaba de la silla tomándolos de sus ropas, o los mandaba encarcelar varios días.
(Noel en su despacho. Foto: Oscar Verdín/relatosnayarit)

