A sus 70, Águeda se monta y embiste contra “los nuevos ricos de Nayarit»

* Así reclamó la dirigente del SUTSEM: “es un insulto para todos los nayaritas que llegue alguien con una mano adelante y una atrás y en seis años ya sean de los más ricos de Nayarit ¡Hazme el favor!”… 

 

A sus 70 años, Águeda Galicia Jiménez se monta en caballo de palo y recorre unos seis kilómetros este Día del Trabajo, a través del libramiento carretero y la calle Brasil, seguida por miles de agremiados del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (SUTSEM).

Podrían ser miles de esos caballos “ecológicos –con una ventaja, se precisa por un equipo de sonido-: no comen, no cagan, nada de nada, nomás pasean a su dueño”.

Galicia Jiménez embiste. Habla en el micrófono, a pie o vuelta a trepar en su cuaco: eso de los caballos no es para imitar la cabalgata de Hilario Ramírez “Layín”, sino para reclamar a los funcionarios públicos que se enriquecen desde el cargo, a quienes tienen caballos que cuestan “muchos miles de dólares”:

– ¿Quiénes son?.

– ¡Hoy, no sabe! –ironiza-.

– Dígalo usted.

“Son los que en poquito tiempo se han hecho de tanto dinero, el gobernador, y que lo han hecho sin disimularlo, sin siquiera tapar las formas. Es un insulto para todos los nayaritas que llegue alguien con una mano adelante y una atrás y en seis años ya sean de los más ricos de Nayarit. “¡Hazme el favor!”… 

“Yo sé que todos, todos hacen lo mismo. Llegan a robarse lo poco que todavía queda de Nayarit (…) no entienden que se les está acabando el tiempo y que el SUTSEM se está fortaleciendo”, añadió la dirigente sindical para precisar que, al mismo tiempo, la pobreza y el hambre aumentan en la mayoría de personas. 

Respondió que no hubo solidaridad del sector magisterial para unirse a la marcha en el libramiento, en referencia a la Sección 20.

Una banda de música integrada por trabajadores avanzó al frente. Aunque fueron cerrados los dos carriles en dirección a Mazatlán, distintas corporaciones implementaron un operativo para que la circulación vehicular continuara por los carriles contrarios.

Por primera vez, el SUTSEM realizó la protesta del primero de mayo fuera del centro de Tepic. Se fue al libramiento, como en el exilio, pero buscando un  impacto mayor.

 “Lucho por el pago del adeudo y respeto a mis derechos”, se leyó en la camiseta distribuida entre los sindicalizados, que a lo largo del recorrido lo mismo levantaron el puño en señal de lucha, o cantaron su himno, o bailaron a caballo y repitieron frases contra el gobernador Roberto Sandoval Castañeda.

Fue ahí, a mitad de la carretera donde el señor Miguel Ángel Islas, comisariado ejidal de El Ahualamo, municipio de Santa María del Oro, tomó el micrófono para alertar el problema que enfrentan los pueblos del sur del estado por la construcción de plantas de energía geotérmica que, dijo, les contaminarán el agua, el aire, su medio ambiente. Islas habló en representación de comisariados de siete municipios que participaron en la manifestación. 

La prensa que cubrió la marcha siguió los pasos de Águeda. Sus palabras. Obligada a detenerse frente a las cámaras, se le pasó un micrófono y gritó un “¡levántate Nayarit!”, solicitando que no sean sólo unos los que protestan.

Al bajar por la calle Brasil hasta el bulevar Tepic-Xalisco, donde se instaló un templete, muchas familias salieron de sus casas para ver al contingente. Una hora y media duró el recorrido, a paso lento.

Ahí, nuevamente la dirigente sindical arremetió: habló de las injusticias que hay en el estado, de las arbitrariedades que se cometen, de la pobreza, de que muchos se quedan callados por miedo o por hambre.

Y preguntó a la multitud si conocían a algún trabajador que en 30 años se hubiera enriquecido con su trabajo:

“¡Nooooo!” –le respondieron-.

Y cuestionó otra vez, ahora para saber si conocían a gobernadores y funcionarios que en tres años se enriquecían:

“¡Siiiiii!”.

“La riqueza de los nayaritas se está quedando en unas cuantas manos”, dijo.

Así concluía la protesta del SUTSEM por el Día del Trabajo

(Águeda con su caballo. A su lado, el comisariado Miguel Ángel Islas. Foto: Oscar Verdín/relatosnayarit) 

 

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