Paro de policías municipales: ¿quién nos dice la verdad?

* Enfrentados Gobierno del Estado y Ayuntamiento de Tepic por bono y casa de agentes que formaron parte de la Policía Nayarit.

 

Seguramente es entendible el apunte de policías municipales de Tepic, que hasta hace unos días formaron parte de la Policía Nayarit, en cuanto a la incertidumbre sobre si continuarán recibiendo un bono mensual de ocho mil pesos –además de su salario-, y seguirán en posesión de una casa, los que ya la tienen, en el fraccionamiento Lealtad.

Seleccionado al azar, uno de los aproximadamente 50 policías en protesta recordó a Relatos Nayarit cuando, a finales del 2011, sus compañeros de la corporación municipal le decían: “¡no te vayas a la Nayarit, te van a matar, te van a matar!…” 

Incluso, durante un tiempo ocultó a su familia que formaba parte de la nueva corporación. Y es que, efectivamente, se vivían días en que un grupo de delincuencia organizada escogió como blancos a elementos de la Policía Nayarit.

Válido entonces el reclamo para que se les clarifique, tanto por el Gobierno del Estado como por el Ayuntamiento de Tepic, el asunto del bono y la casa.

Pero igualmente válido -producto de la ríspida relación entre el gobierno y ayuntamiento- es cuestionarse si detrás del movimiento de policías, que este miércoles bloquearon la calle Puebla a espaldas de la Presidencia Municipal, hay fuerzas políticas impulsado a la movilización en contra del alcalde Polo Domínguez González. ¿Así de plano se debía llegar al paro de labores?. 

Uniformados y muchos con capucha –lo que distingue a la Policía Nayarit-, pronto llegaron los refrescos grandes y vasos desechables para los agentes en protesta. Para las 12:08 del mediodía, se instaló una carpa que los policías ayudaron a instalar.

Si por un lado Polo Domínguez señaló que el bono y la casa son compromisos del gobierno estatal, no del ayuntamiento, el fiscal de Justicia Édgar Veytia pronto respondió que el gobierno siempre cumplió con los policías mientras estuvieron asignados a la Nayarit, pero que ello concluyó con la reincorporación a la Policía Municipal, solicitada por el propio alcalde.

Enfrentadas ambas posturas, hay que resaltar que lo tocante, la seguridad, es un asunto delicadísimo y lo menos que deben hacer las autoridades es llegar a un acuerdo. La seguridad no es de partidos, no es de grupos políticos.

Lo urgente es una pronta solución, y que el caso no se convierta en caldo de cultivo para situaciones más graves.

(Durante la instalación de la carpa. Foto: Oscar Verdín/relatosnayarit)

 

 

 

 

 

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