¡Magistrados: choque en bruto!

* En septiembre del 2010, los magistrados impulsados un año antes por Ney González tomaron el control del Poder Judicial de Nayarit; la respectiva sesión ofreció de todo: desde la voz quebrada de un magistrado que reflejaba coraje e impotencia, hasta el intento de otros para exhibir a quien aún era magistrado presidente.

(Aviso a los lectores: la presente crónica se presenta como fue publicada por este reportero el uno de octubre del 2010, un día después de la sesión del Pleno de Magistrados en que se produjo un cambio de magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia. El próximo martes 30 tendrá lugar otra sesión para decidir quién presidirá el TSJ los próximos cuatro años). 

 

Apenas terminaba de hablar el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Jorge Armando Gómez Arias, al inicio de la sesión de anoche, en que se eligió a Pedro Antonio Enríquez Soto como su sucesor, cuando los magistrados José Guadalupe Campos Hernández y Rafael Pérez Cárdenas se disputaron, en un rápido movimiento para levantar la mano, el derecho a tomar la palabra en primer lugar.

Ganó Campos y se le facilitó un micrófono. De pie, en el auditorio Rey Nayar del TSJ, habló largo, por momentos la voz quebrada a punto del llanto, por emoción, decía él, pero sus mismas palabras reflejaban algo más: coraje, impotencia. 

Hizo referencia al discurso del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Guillermo Ortiz Mayagoitia, cuando asumió el cargo hace unos años. 

Ortiz habló de certeza en su elección, transparencia y pluralidad. “Algún día tendremos esto en el Poder Judicial, es la cereza del pastel”, señaló Campos haber pensado entonces. Pero ayer no fue posible. 

La exposición de Campos lo llevó, incluso, a señalar que en el “movimiento familiar al que pertenezco, dicen que no es lo mismo prepararse para la boda que para el matrimonio”. La boda es, dijo, el color del traje, el salón de la fiesta, el protocolo, “pero lo principal es el matrimonio en sí, la fidelidad que se van a deber, el compromiso entre ambos, dónde lo dejamos. Se nos olvidó. Planeamos muchas cosas accesorias y dejamos lo principal al final y a las carreras”. Y ello ocurre no sólo en la pareja, sino en las instituciones, completó. Todo se deja para el último.

Indicó que su reflexión quizás permitirá, dentro de cuatro años, en que se elija nuevo magistrado presidente, tener un discurso similar al del ministro Mayagoitia y que ahora no es posible. 

Aunque reconoció que “cualquiera de ustedes merece mi voto por aclamación”, dijo que “por un acto elemental de congruencia conmigo mismo, que ojalá no se tomé como de vanidad, voy a votar en contra no de la persona, sino en función al mecanismo o el sistema que se está utilizando”.

Se refirió a una propuesta que hizo sobre el procedimiento de elección. “Tácitamente, así debo entenderlo, estuvieron de acuerdo en las reflexiones que hice, pero nadie hizo el más mínimo comentario, ni se preocuparon para convocar a reunirnos y siquiera decir no estamos de acuerdo. Pero insisto, no pierdo la esperanza de que dentro de cuatro años esto se lleve a cabo”.

En otra parte de su intervención, Campos resaltó la importancia de fortalecer las instituciones. Aunque no dijo el nombre del ex gobernador Antonio Echevarría, precisó que no lo une una amistad con quien lo propuso en una terna para ser magistrado; también recordó al entonces diputado local Manuel Cota, “excelente persona”, líder de la Comisión de Gobierno Legislativo cuando se le designó magistrado.

Resaltó la “institucionalidad” que debe prevalecer, más allá de las personas, y por ello la importancia de romper “con tabús” y con reglas “de usos y costumbres” que imperan en la elección de presidente del Poder Judicial.

Comparó lo anterior diciendo que quizás después de esa sesión habría una gran cena, “pero, y la comida qué tal, quién la hizo”.

Las palabras de Campos se interpretaban como que había alguien, ausente en el auditorio, cuyas manos  movían casi todo a su antojo en esa elección.

JUNTOS, NO REVUELTOS

La sesión pública –transmitida también por Internet- había sido programada a las siete de la noche pero inició a las 8:35. Hubo una reunión previa de magistrados.

El choque se percibía. Los lugares que ocuparon los magistrados ya daban cuenta de ello: juntos pero no revueltos, podía decirse. 

Campos ocupó una butaca en la segunda fila del lado izquierdo del auditorio, viéndolo de atrás hacia delante. Encendió una laptop. Al rato, el magistrado Óscar Saúl Cortés Jáuregui se acomodó a dos butacas de distancia. 

Atrás de ellos estuvieron los magistrados Miguel Madero Estrada, Lauro Jiménez Borrayo y Laura Elena Fletes Fletes.

Del lado opuesto, en la segunda fila se acomodaron Raúl Gutiérrez Agüero, Pedro Álvarez Hormaeche, Jorge Ramón Marmolejo Coronado y Rodolfo Adrián Rodríguez Alcántar.

A sus espaldas estaban Rafael Pérez Cárdenas, Pedro Antonio Enríquez Soto, Manuel Salinas Solís, Ana Isabel Velasco García e Ismael González Parra.

Finalmente, en la cuarta fila permanecían Román Carlos González Momita y Tohth Aldrín Lomelí Aguilar, quienes minutos después decidieron pasarse a butacas del lado contrario.

En el auditorio había abogados, funcionarios del Poder Judicial, amigos de magistrados. 

La sesión la dirigía Jorge Armando Gómez Arias y el secretario General de Acuerdos, Sergio Morán.

El magistrado Manuel Salinas felicitó a Campos por externar abiertamente su pensamiento. “Nos emocionó”, y consideró que esa libertad representaba un avance de las instituciones.

ÓSCAR SAÚL Y PEDRO

Lauro Jiménez Borrayo señaló que personalmente le hizo saber a Campos Hernández que era viable su propuesta para mejorar el sistema de elección de magistrado presidente, la misma que no se atendió.

Inmediatamente después, con exposición breve, propuso a Óscar Saúl Cortés para que ocupara la presidencia los próximos cuatro años.

Por su parte, Rafael Pérez Cárdenas tomó la palabra y consideró que en un futuro deberá contarse con una especie de formato, que permita el debate, para elegir al magistrado presidente. Él propuso a Pedro Antonio Enríquez.

Óscar Saúl supera los 70 años y Pedro no llega a los 40.

Y así, se pidió que levantaran el brazo a quienes apoyaban a Óscar Saúl. Lo hicieron él mismo, Lauro Jiménez, Laura Elena Fletes y Jorge Armando Gómez.

Por Pedro Antonio votaron: él, Rafael Pérez, Raúl Gutiérrez, Ismael González, Miguel Madero, Jorge Ramón Marmolejo, Manuel Salinas, Román Carlos González, Tohth Aldrín Lomelí, Pedro Álvarez, Rodolfo Adrián Rodríguez y Ana Isabel Velasco.

No debió ser casualidad que se trata de los 12 magistrados designados más recientemente, dos de ellos en septiembre del 2009 y los otros 10 en diciembre.

Hubo un momento en que Gómez Arias preguntó si había abstenciones, a lo que Manuel Salinas replicó que esa situación no lo prevé la ley. O se votaba a favor o en contra, dijo.

“Usted debe conocer muy bien la ley”, señaló, por su parte, Pérez Cárdenas, y le pidió que leyera varios artículos.

El ambiente ya era tenso. Hubo un silencio y parecía no haber forma de romperlo. Gómez Arias y Sergio Morán leían, allá al frente, y hablaban en voz baja.

Finalmente, el magistrado recordó que el voto de Campos era en contra. Dijo entonces el nombre del nuevo presidente, aunque, nervioso, a veces lo llamaba como “Pedro Soto”, “Pedro Enríquez” o “Pedro Antonio Soto”. 

Hubo aplausos y Enríquez Soto se puso de pie para agradecerlos.

FALLIDO GOLPE 

El siguiente punto de la sesión sería decidir la integración de todas las salas. Ya pasaba de las nueve de la noche.

Ismael González Parra pidió el uso de la palabra y lanzó un golpe seco contra Gómez Arias. Le dijo que ya no era el presidente del Tribunal Superior y, por lo tanto, debía cederle el lugar a Pedro Antonio Enríquez para que éste continuara el desarrollo de la sesión.

Pérez Cárdenas soltó tres, cuatro, cinco palmadas rápidas y fuertes, en aprobación de la iniciativa.

Se quería ver sangre, como dicen en el barrio. 

Gómez Arias reaccionó: conforme a la ley, el nuevo presidente lo sería del uno de octubre del 2010 al 30 de septiembre del 2014. Y el 30 de septiembre del 2010 aún no finalizaba, respondió.

Y remató Gómez Arias contra González Parra, recordándole lo que se enseña desde niños: “el día tiene 24 horas”.

Nadie insistió más en el tema.

RAÚL Y LA LISTA

Raúl Gutiérrez habló de lo honroso que significa ser magistrado entre cientos de abogados de Nayarit que tienen capacidad para ello.

Dijo que ha trabajado con puertas abiertas, apoyando, orientando a cuanta persona lo ha buscado. Recordó su anterior cargo como magistrado electoral y pidió que lo aceptaran como magistrado de la Sala Constitucional-Electoral, puesto que Gómez Arias, al dejar la presidencia, ya no formaría parte de ella.

Propuso que esa sala la integraran Enríquez Soto, Madero Estrada, González Parra, Pérez Cárdenas y él.

Luego, con base en una hoja en la que llevaba una lista previamente anotada, leyó su propuesta para las otras salas:

Penal: González Momita como presidente, acompañado de Salinas Solís y Cortés Jáuregui.

Civil: Marmolejo Coronado, presidente, junto a Rodríguez Alcántar y Campos Hernández.

Mixta: Lomelí Aguilar, presidente, y también Velasco García y Gómez Arias.

Así como Jiménez Borrayo, Fletes Fletes y Álvarez Hormaeche, respectivamente, en las salas unitarias Primera, Segunda y Tercera.

Lauro Jiménez fue el único que señaló estar parcialmente de acuerdo con la propuesta. Pidió que González Momita continuara en la Sala Mixta como presidente, y que la Sala Penal la presidiera Cortés Jáuregui, y en la misma se incluyera a Gómez Arias.

Ambas propuestas fueron llevadas a votación y nuevamente se impuso el grupo de magistrados que apoyó a Enríquez Soto. Quedó la propuesta de Gutiérrez Agüero.

A las 9:23 de la noche concluyó la sesión. Lo que siguió fueron los abrazos para Pedro Antonio. Eso si: de todos.

 

* NO se autoriza la transcripción o copia de las notas de Relatos Nayarit a otros medios de comunicación. NO a copiar y pegar. NO al robo de notas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicaciones relacionadas