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El odio infernal de María Angélica: los iba matando poco a poco

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* Su situación de embarazo no disminuyó la agresión a los dos niños, sino que se recrudeció; se visualizaba con sus hijos biológicos y su pareja, pero sin aquellos.

 

Cuando el pasado siete de abril murió en Tepic el niño Érick, de seis años, y el homicidio calificado fue imputado a su madrastra María Angélica “N” “N”, se conoció que ésta tiene un embarazo de aproximadamente cuatro meses.

María Angélica también es imputada por los delitos de violencia familiar y violación equiparada, en agravio de una niña de nueve años, hermana de Érick.

La muerte del pequeño aconteció a unos días de que en San Pedro Lagunillas, el padrastro de un menor de cuatro años lo tundió a golpes que ocasionaron su fallecimiento.

Ambos sucesos muestran la violencia familiar extrema que llega a presentarse.

Para la elaboración de una nota en el caso de San Pedro Lagunillas, una fuente observó cómo puede darse la situación en que la mamá de un niño cae en un sometimiento que le impide reaccionar, defender, denunciar a su pareja agresor, que a su vez se llena de odio hacia la víctima. 

Precisamente ese odio sin límite también está reflejado en la muerte de Érick, sólo que ahora la presunta homicida es una mujer de 32 años.

A la violencia física que María Angélica sometía a los niños: quemándoles las manos, la lengua con un tenedor caliente, atándoles por horas, dejándoles sin comer, golpeándoles, se suma el de expresiones de odio como el que, si por ella fuera, preferiría verlos muertos, para seguir viviendo con el papá de ellos, el bebé que nacerá en unos meses y una niña de 10 años, hija de un padre diverso.

Es decir, la hija de 10 años no era violentada, sólo sus hijastros.

Literalmente, los iba matando poco a poco.

Las acciones de violencia en un domicilio de la colonia Menchaca en Tepic, se habrían recrudecido hace unos meses, coincidentemente con su tiempo de embarazo.

Mientras en el deceso del niño de San Pedro Lagunillas se documentó la nula reacción de la mamá, a quien se vinculó a proceso por violencia familiar en su modalidad de omisión, en el caso de Érick se conoce que su papá es un elemento de la Guardia Nacional, por lo que ha estado ausente durante largas temporadas, concentrado en otro estado. Él desconocía las torturas. La última vez que estuvo aquí habría observado una quemadura en la cara de su hijo, pero María Angélica justificó que él se atravesó mientras ella traía una cazuela caliente en la mano.

La mamá de Érick y de su hermana murió en el 2016.

Cabe remarcar que la Menchaca es una colonia céntrica y poblada, por lo que resulta difícil de comprender que nadie se diera cuenta de la situación que padecían los menores. Los padres de María Angélica viven a unos cuantos metros, en planta baja, mientras los niños y ella ocupaban la parte superior. Se conoce que es una finca larga y no muy fácil de ascender, por lo que los citados padres siempre estaban acá abajo.

Según apuntes ofrecidos para este trabajo, en la estadística de violencia familiar es especialmente alto el porcentaje en que el agresor no es el papá o la mamá biológica, sobre todo en hechos de agresión extrema. Quien lastima con odio generalmente es la nueva pareja.

Se explicó que se presenta un celo, un odio a los niños, que podrían ser vistos como rivales y en ellos se desquitan.

En anteriores notas se ha apuntado una cada vez mayor coincidencia entre violencia a niños y drogadicción del agresor.

Con desnutrición, lastimada en sus partes íntimas, la niña de nueve años ha ayudado a reconstruir que María Angélica hablaba de seguir su relación de pareja, pero sin ellos dos. Por el contrario, a su hija biológica de 10 años la hacía parte de sus planes: si le compraba dulces, no había para ellos, salvo el  envoltorio.

Antes de confirmarse la muerte de Érick, María Angélica lo habría amarrado a una cama, con cinta, y se trepó en él. El niño se puso mal. Lo trasladó al Hospital Civil y ahí se confirmó la muerte.

Algo tendría que hacerse tras la muerte de Érick, igual como la de José en San Pedro Lagunillas. Que no queden como un registro. Aquí están marcadas las expresiones de odio a los niños.

Hay muchos ojos y muchos oídos como para llamar al 911 cuando nos demos cuenta de alguna violencia familiar.

En el caso de María Angélica, este miércoles un juez de control la vinculó a proceso por los delitos ya señalados, y estará en prisión preventiva de oficio.

* Se pide a medios de comunicación NO plagiar las notas de Relatos Nayarit. 

 

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