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“Hugo no se tentó el corazón para hacernos daño…”

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* Los datos de probable extorsión contra el ex delegado de la CONAGUA confirman mucho más: que contra el ex fiscal Veytia pesan otros cargos, como privación ilegal de la libertad y tortura, y que el ex gobernador Roberto Sandoval supo de los hechos ilícitos y no actuó.

 

La revelación de lo que consta en el expediente 324/2018 arroja lodo: no es sólo la probable participación del ex delegado de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) Hugo Villagrán Bernal en un delito de extorsión, en agravio del ex presidente municipal de Huajicori Saúl Sánchez Rivera, sino que también fue víctima de otros delitos como privación ilegal de la libertad, amenazas y tortura por parte del ex fiscal General de Justicia Édgar Veytia y otros sujetos, parte de lo cual habría enterado el mismo Saúl Sánchez al entonces gobernador Roberto Sandoval Castañeda.

Así se confirma, abiertamente, que se trata de un asunto, ya en los tribunales, en el que no sólo Villagrán es imputado, sino que la acción también es contra el ex fiscal Veytia, aunque está preso en Estados Unidos.

Pero hay más: el caso da para que se investiguen las obras realizadas con recursos federales a través de la CONAGUA y cuáles empresas estuvieron involucradas, puesto que ello ahora resulta clave, según el dicho del quejoso, que asistió a la audiencia de formulación de imputación contra Villagrán, encabeza este viernes por el juez de control José Ricardo Rodríguez Valdés.

LA TRAMA

De acuerdo con los datos revelados por un agente ministerial, entre el uno y el cinco de enero del 2014, Sánchez Rivera recibió una llamada por teléfono del delegado de la CONAGUA, a cuya oficina se presentó al día siguiente. Hugo Villagrán le dijo que existían 10 millones de pesos para obras, pero lo condicionó para que entregara el 50 por ciento del anticipo a las empresas contratistas, a lo que el alcalde le comentó que ello no era posible porque el máximo posible, de arranque de obra, era del 30 por ciento.

A decir del agraviado, Hugo le advirtió que si se negaba se lo comentaría “a los jefes de más arriba”, refiriéndose concretamente al ex fiscal, y que el dinero iba a destinarse a campañas del PRI en los municipios de Ixtlán del Río, Jala, Ahuacatlán y Amatlán de Cañas.

Las obras se realizarán en tres poblados, pero el alcalde se negó a cumplir con el anticipo exigido del 50 por ciento para las empresas, que a su vez transferirían el dinero a Villagrán.

A principios de abril de ese año, Saúl Sánchez comía en el restaurante Pollo Feliz junto a la central camionera en Tepic, cuando sonó su celular: una voz lo comunicó con Veytia, que le pidió ir a su oficina y así lo recibió: “¿por qué jijos de la chingada no acatas las órdenes?”.

Sánchez le explicó que sólo podía cumplir con el 30 por ciento de anticipo, pero Veytia le advirtió que ya le quedaba muy poco tiempo como presidente municipal y podría cobrárselas con su familia, y luego puso sobre el escritorio su pistola, en una escena intimidatoria. Le repitió: “¿ya sabes quién es el jefe de jefes, hijo de la chingada?, haz lo que te dice Hugo”.

Según la narración ventilada en la audiencia, Sánchez estuvo privado de la libertad tres días, en una oficina anexa a la del fiscal. Ahí le llevaban alimentos y se le permitía entrar a un baño. A su esposa le enviaba mensajes por celular, diciéndole que estaba bien y gestionaba recursos para el municipio.

“¡Lárgate mucho a chingar a tu madre!”, le dijo Veytia cuando decidió liberarlo. Los días anteriores le recordó quién era el jefe de jefes.

Pero las obras –tres, en distintos poblados- no se completaron a pesar de que se pagó el 100 por ciento, lo que arrojó que el Órgano de Fiscalización Superior emitiera una recomendación contra Saúl Sánchez e incluso lo denunciara.

Así, a principios del 2016, Sánchez volvió a caer en manos de Veytia y en vano le explicó que se trataba de las obras de Hugo Villagrán.

De acuerdo con la narración ministerial, dos días después, Saúl, Hugo, apoderados legales de las empresas y otros dos individuos que no identificó, se reunieron con Veytia, que habló del faltante de 10 millones de pesos, de los cuales, dos millones le tocaría cubrir al ya ex alcalde. De nada le valió decir que no tenía el dinero: le dio ocho días para conseguirlo.

Veytia justificaba que el dinero sería enviado a la Ciudad de México para detener la investigación.

El 18 de enero del 2016, Saúl Sánchez regresó a la oficina de Veytia, pero sólo había reunido un millón de pesos: “¿cuánto te dije hijo de la chingada?”.

Ese día, Saúl Sánchez fue llevado por dos hombres y una mujer a la empresa Autobuses Coordinados de Nayarit, a un costado de la central camionera, donde dejó el millón de pesos y le dieron tres días para conseguir el millón restante, pero sólo reunió 500 mil pesos y con ellos llegó nuevamente con el fiscal. Fue enviado otra vez a Autobuses Coordinados y ahí permaneció tres días, privado de la libertad. Un hombre que lo vigilaba portaba armas de fuego, una larga y la otra corta. “Ya te queda un día de vida”, lo amenazaba.

En el último día de encierro, el sujeto lo golpeó en el abdomen con la ‘boca’ del arma larga: “¡ya lárgate hijo de tu puta madre!”.

Según la agencia ministerial, Hugo Villagrán tendría el carácter de “inductor” en el delito de extorsión.

En el uso de la voz, la defensa particular de Villagrán cuestionó qué registro o dato se tenía contra su cliente que demostrara que indujo para que ocurrieran los hechos denunciados, o si se acreditó que obtuvo algún lucro o beneficio.

La defensa dejaba entrever que, en todo caso, el ilícito lo cometió Veytia, no Hugo.

En una etapa más adelante, la de solicitud para vinculación a proceso, el defensor particular pidió que se repitiera lo explicado en la formulación de imputación, justificando que su cliente era ingeniero, no abogado, pero más parecía una estrategia de desgaste emocional contra la agencia ministerial.

EL GOBERNADOR LO SUPO

En otra parte de la narración ministerial, Saúl Sánchez explicó que en abril del 2014 le mandó un mensaje al gobernador Roberto Sandoval Castañeda sobre el problema que tenía con las obras de Villagrán, puesto que no se les daba seguimiento, pero lejos de poner remedio a la situación…le respondió que se entrevistara con Veytia.

Después, con la observación del OFS encima, Sánchez nuevamente avisó a Sandoval Castañeda y éste le pidió que viera a Roy Rubio, entonces titular de Fiscalización.

Entre los datos revelados por la Fiscalía, se encuentra el testimonio de la esposa del agraviado; por ejemplo, la señora contó que en una de las ocasiones que su esposo estuvo ausente tres días, lo vio regresar con las mismas ropas con las que se había ido.

Ella también describió el miedo a sufrir algún daño en su familia, el andar pidiendo prestado, o bien la versión de personas que les facilitaron diversas sumas de dinero.

Una de las testigos fue tesorera municipal y recordó la prisa que tenía Saúl Sánchez para que se pagara lo relacionado con las tres obras, debido a la presión en que se encontraba.

Otro testigo fue su secretario particular. Todos hablaron de la presión en que vivía el entonces alcalde.

Un dictamen psicológico al que se hizo alusión describe una afectación emocional en el ex presidente municipal.

Cuestionado por el juez de control sobre el plazo para que se resolviera su situación legal, Villagrán consultó con su abogado y pidió una ampliación por otras 144 horas; la audiencia fue programada para el martes 13, en que la defensa podrá presentar datos a favor del imputado.

LIBRE CON 200 MIL PESOS

A continuación, el asunto pasó a la etapa de medidas cautelares; es decir, si Villagrán debía enfrentar el juicio en prisión preventiva -recluido en la penal de Tepic-, o con otro tipo de medida pero en libertad.

La representación de la Fiscalía General de Justicia insistió ante el juez que debía dictarse la prisión preventiva, mientras que el defensor solicitó una medida distinta, añadiendo la prisa con la que fue consignada la carpeta de investigación puesto que la denuncia del ex alcalde se presentó el 21 de febrero reciente.

El juez Rodríguez Valdés resolvió ordenar la libertar del imputado, dando un plazo de tres días para que se depositen 200 mil pesos, además de que deberá presentarse a firmar cada semana mientras dura el juicio. Igualmente, se le prohibió salir del estado y del país, así como tener cualquier acercamiento con el agraviado, su familia y testigos.

“HUGO NO SE TENTÓ EL CORAZÓN…”

Hugo Villagrán Bernal vestía una camisa en colores azul y blanco. Peinado de lado, parecía haber usado gel.

Durante la narración de los datos ministeriales, Villagrán veía detenidamente al representante de la FGE o hacía gestos de reprobación o sonreía o levantaba las cejas. En una ocasión volteó hacia el público y a alguien le cerró un ojo, a manera de saludo. Un policía estatal le pidió evitar esa acción.

Sin embargo, hubo un momento, durante la etapa de medidas cautelares, en que Hugo Villagrán se quedó muy serio: fue cuando Saúl Sánchez tomó la palabra y pidió al juez que no concediera la libertad al imputado. Villagrán no volteó a verlo. No quería o no podía.

Cabe indicar al lector que a la sala de audiencias no se permite el acceso de grabadoras o cámaras, además de que el celular debe estar apagado, por lo que sólo pueden hacerse anotaciones en cuaderno; por ello, es posible que en ocasiones pueda existir alguna confusión durante la escucha.

Saúl Sánchez habló de que en los últimos años en su familia no han tenido tranquilidad y les da miedo hasta que cualquier carro se pare frente a su casa. “Hugo sabía todo y no se tentó el corazón para hacernos daño…”, dijo visiblemente emocionado.

Habló de que su papá es una de las personas que le prestó dinero y le dice que como sea con él no hay problema, pero con otras personas no es lo mismo, o de un crédito que sacó y que debe pagar a cinco años.

“He vendido mis animales (…), vengo con el Jesús en la boca”, indicó respecto a lo que vive cuando sale a trabajar, y agregó que temprano todos en su familia se recogen a su casa. Su esposa y él comentan que les va “de la fregada” desde aquella llamada de Villagrán, a principios del 2014.

Sánchez agregó que casi no contesta el celular, pero ha recibido mensajes: ‘ten cuidado con lo que dices, con lo que hablas’.

El agraviado precisó que hace responsable a Hugo Villagrán si hay represalias en su contra.

La audiencia terminó a las 13:31 horas.

De pie, el abogado y Villagrán se dieron unas palmadas en los hombros. Luego, Villagrán acató la orden de un policía estatal: juntó las manos y fue esposado, retirado así de la sala.

 

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