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Mar, Jun

La tarea para la nueva presidenta de México es titánica

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* Jamás pronunciar “abrazos, no balazos”, será un buen inicio.

 

Con la elección de este domingo esperemos que, entre los saldos más negativos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, empiece a quedar atrás la frase “abrazos, no balazos”, para dar paso, con quien será la primera presidenta de México, a un buen mensaje de aplicación de la justicia ante cualquier hecho delictivo.

Con muchas zonas del país envueltas en una violencia sin límite, pareciera que el presidente nunca se dará cuenta de la gravedad de sus palabras y que la llamada delincuencia organizada las tomó al pie de la letra, con la seguridad de la impunidad de esos “abrazos”.

En ése mensaje irresponsable hay, además, una puerta abierta para que se cometan actos delictivos por sujetos que no necesariamente son parte de algún cártel del narcotráfico, sino que se aprovechan de esta ola de impunidad y hacen pasar sus crímenes como si lo fueran.

Hay muchos agravios que continúa padeciendo la sociedad mexicana: la ausencia de un mejor acceso a la salud, la escasez de medicina, la pobreza, la falta de más fuentes de trabajo.

La tarea para la nueva presidenta de México es titánica. Pero jamás pronunciar “abrazos, no balazos”, será un buen inicio.

Mejor empezar por atacar la impunidad.

 

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