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Mar, Feb
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La indígena Pati, una enferma mental cuya historia sacude

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* La joven que protagonizó un hecho lamentable a causa de su padecimiento, que motivó una recomendación de Derechos Humanos, continúa deambulando sin la debida atención.

 

Los conductores de camiones que transitan entre Puente de Camotlán, municipio de La Yesca, y Tepic, se han sorprendido cuando en el trayecto alguien les avisa que en la parrilla de la parte superior viaja una persona, y que por supuesto ha subido sin permiso. 

Se trata de Pati, una joven indígena que en el 2011, con tan sólo 14 años, se vio involucrada en la muerte de su pequeño hijo, proceso que concluyó posteriormente al tratarse de una enferma mental.

Sin saberlo a causa del padecimiento, Pati continúa exhibiendo a gobiernos y a una sociedad incapaz de prestar debida atención a personas en su situación.

De acuerdo con personas que laboran por el bulevar Colosio donde se venden boletos a Puente de Camotlán, efectivamente, hace unas dos semanas Pati rondaba en Tepic, a veces en compañía de alcohólicos y drogadictos que deambulan por el río Mololoa en los llamados “escuadrones de la muerte”, o bien sola.

Unos días se le vio quedarse afuera de la citada terminal de autobuses, y otros habría ingresado a un centro para atención a personas en situación de calle, por las calles Ures y Guerrero.

Pati es fácilmente conocida entre los conductores que viajan de La Yesca a Tepic, porque es la ruta que ha seguido desde su niñez. Aprovecha un  descuido para ocultarse en la parrilla superior.

“Hace dos semanas andaba por aquí. Está pelona; una mañana la trajo una licenciada y le compró un boleto para que regresara a Puente de Camotlán. Ya venía limpia. Se la encargó al chofer y a un juez que iba para allá”, indicó una señora que labora en la pequeña central de camiones.

Hace cinco años, el caso Pati motivó la recomendación 12/2014 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) puesto que no recibía atención médica, además de que se le mantenía recluida en una celda de la cárcel municipal de La Yesca.

Este reportero documentó que la entonces adolescente fue internada en un centro para recuperación de alcohólicos y drogadictos, por la avenida Zapopan en Tepic, de donde se fugó y por supuesto regresó a La Yesca, y más adelante se le internó en el centro Marakame.

La certeza de que Pati deambula sin un seguimiento profesional, confirma el incumplimiento a la recomendación de Derechos Humanos, pero sobre todo evidencia la necesidad de dar cobertura a enfermos mentales.

 

 

 

 

 

 

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