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La seño Lupe cumple 80 años: “el día que no vengo a la escuela me enfermo”

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* En Puga, esta maestra de decenas de generaciones, fundó el Instituto Siervo de la Nación, continuación de lo que en los años sesenta inició como la Escuela del Padre.

 

María Guadalupe Hernández Vargas era una adolescente cuando, terminada la secundaria, empezó a dar clases en la primaria 18 de Marzo, en su natal Francisco I. Madero (Puga), municipio de Tepic:

“Tenía alumnos casi igual de grandes que yo, todos ellos muy respetuosos.”

Más de 60 años después, “la seño Lupe”, como se le conoce y quien este miércoles cumplió 80 años, habla de su especial gusto por seguir enseñando a la niñez:

“La escuela es mi vida. Aquí me olvido de todos los problemas. Ese es mi pago: que muchos pugueños hayan venido a esta escuela y que ahora traigan a sus hijos y nietos. Yo el día que no vengo a la escuela me enfermo.”

En los años sesenta, el sacerdote Custodio Cázares impulsó la apertura de la que fue conocida como Escuela del Padre, en el centro de Puga, con kínder y primaria, siendo maestra fundadora precisamente Hernández Vargas, que sumó a otras personas del pueblo a dar clases, entre ellas sus hermanas Concha, Lola y Trini –las dos primeras, maestras de este reportero.

Localizada la mañana de este martes en un salón de clases, donde atiende a niños de quinto y sexto grado, la seño Lupe cuenta que, con mucho esfuerzo, se ha adaptado a lo que marcan los nuevos programas:

“Yo todavía estoy estudiando. Al principio me costaba mucho trabajo ir a los cursos. Tenía temor, y además por mi edad. Pero lo que ahora se ve, es lo mismo que yo conocí. Ahora es una época de planes y más planes y no te imaginas todo lo que piden. Yo tuve maestros excelentes, completos, cuando no se escatimaba la enseñanza. A veces me cansó, pero me vuelvo a animar para sacar esto adelante. ”

Su hija Verónica Sánchez Hernández, también maestra, es su brazo derecho en el plantel.

Durante la estancia de este reportero, un niño va unas 10 veces con la maestra para que le explique sus dudas en el ejercicio que realiza en un libro.

La década pasada, la seño Lupe vivió momentos de angustia por la amenaza de que la escuela le podría ser retirada:

“Nos llegaron casi a decir que podíamos ir a la cárcel.”

Finalmente se consiguió el registro oficial como escuela privada, puesto que si se convertía en escuela pública el personal sería desplazado.

Admiradora de José María Morelos, propuso que la escuela así fuera llamada, pero se le pidió un nombre distinto, quedando como Instituto Siervo de la Nación, a propósito de la frase con que también se conoce a Morelos. Ella es la directora.

Durante el presente ciclo escolar, 80 niños cursan preescolar y primaria en el citado plantel, que subsiste gracias a las cuotas que aportan los padres de familia:

“Yo le rezo a la Divina Providencia para que a los papás de estos niños los socorra, para que podamos pagar a las maestras que nos ayudan. A mí me angustia mucho cuando no les completamos. Yo tengo una pensión de 70 y más y pues a veces ahí se va para completarles a las maestras, que son muy buenas.”

Esas maestras son Gloria Rodríguez, Judith Guzmán, Claudia Padilla e Italia Castañeda.

A la singular escuela se llega por un pasillo de unos 30 metros desde la calle principal.

Por ese plantel, durante más de 50 años hemos pasado miles de pugueños, siempre agradecidos con la seño Lupe y su familia.

(La seño Lupe, este martes 11. Foto: Oscar Verdín/relatosnayarit)

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