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Carlos Ruvalcaba, ex secretario General del Congreso detalla su renuncia

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* “El puesto ahí lo tienen. No se preocupen por mi”, expresó Carlos Ruvalcaba ante los diputados Polo Domínguez, Rodolfo Pedroza y Heriberto Castañeda.

 

La tarde del pasado 21 de agosto, Carlos Ruvalcaba Quintero, secretario General del Congreso del Estado, fue llamado a la oficina del diputado presidente de la Comisión de Gobierno Legislativo Leopoldo –Polo- Domínguez González, que era acompañado por los también diputados del PAN Rodolfo Pedroza Ramírez y Heriberto Castañeda Ulloa.

En todo momento respetuoso, Polo Domínguez quería saber los planes del secretario General, que llegó al cargo en diciembre del 2016. Y Ruvalcaba se la puso fácil, se adelantó a una posible situación incómoda y le dijo que él se iría sin ningún problema, por una decisión personal. “El puesto ahí lo tienen. No se preocupen por mi”.

Domínguez y sus acompañantes tomaron de buena manera su postura. Se lo agradecieron. En ningún momento le pidieron la renuncia. Él simplemente se iba. Lo singular es que dispuesto a renunciar de inmediato, se le pidió, a través de otro funcionario, que se quedara unos días para no romper con el trabajo que venía dándose. Él les sugirió a Marco Antonio Piña Naranjo para que continuara como encargado, y así fue. 

Quien cuenta lo anterior a este reportero es el mismo Carlos Ruvalcaba, el cual, añade, para nada pensó en litigar una defensa en caso de que hubiera sido molestado y, menos aún, buscar al entonces gobernador Roberto Sandoval Castañeda, repleto de problemas al final de su gobierno.

Recuerda que para remover al secretario General se requiere una causa grave o una responsabilidad administrativa y el voto de al menos 20 de los 30 diputados. Es decir, no está fácil, pero él no se centró en ello. Entendió el nuevo escenario político y tomó una decisión, sintiéndose bien consigo mismo. 

“Polo fue un caballero conmigo y le dije que ojalá lo que ha dicho, lo cumpla”, y es que, reflexiona, en la función pública además de voluntad se necesita mucha capacidad y él ánimo de hacerlo.

Ex director de Normatividad en el Gobierno del Estado, ex contralor en la Secretaría de Salud, Ruvalcaba desmenuza que cuando en la opinión pública brota un asunto de corrupción, no todo es producto de ello, sino la mayoría de las veces por la incapacidad de los funcionarios. Analiza que un 70 ó un 80 por ciento es incapacidad y el resto es corrupción, pero al final el 100 por ciento se conoce como corrupción.

Ese mismo 21 de agosto, el oficial Mayor Juan Casillas Flores y la contralora del Congreso Leticia Pérez García tuvieron similares reuniones con Polo Domínguez, por separado. También ellos fueron designados en diciembre del 2016, en una época en que la Cámara de Diputados la dominaba el PRI, entregada a las decisiones de Sandoval Castañeda.

Casillas Flores venía de ser subsecretario de Egresos, en tanto que Pérez García fue directora del Seguro Popular y, antes, de los Servicios de Educación Pública del Estado de Nayarit (SEPEN).

Carlos Ruvalcaba insiste que lo suyo fue una decisión personal que lo deja, antes que nada, tranquilo consigo mismo, puesto que salió en buenos términos, pero tampoco se cree con derecho de opinar por el rumbo que tomen otras personas. Ello, frente a la opinión de este reportero de que puso la vara alta, puesto que Juan Casillas y Leticia Pérez continúan en los cargos.

Como ya fue adelantado, esas designaciones, lo mismo que, en 2013, la de Roy Rubio Salazar en la ahora Auditoría Superior del Estado de Nayarit –antes Órgano de Fiscalización Superior (OFS)-, ejemplifican el avasallamiento de numerosas  instituciones por el gobierno de Roberto Sandoval. 

Lo de Roy es de escándalo puesto que su antecesor Salvador Íñiguez fue presionado para renunciar y el Congreso tuvo que modificar la Constitución Política del Estado para cuajar el nuevo nombramiento, dado que Rubio era secretario de la Contraloría estatal y no debía tener un pase directo al entonces OFS. Y por si fuera poco sobre la marcha recibió un premio extra: una notaría pública en Tecuala. 

Ruvalcaba Quintero insiste que él sólo puede hablar por su persona y remarca que tomó una decisión individual que en ese momento y con el paso de los días lo ha hecho sentir bien consigo mismo. 

En lo que no tiene duda es en reclamar que haya habido funcionarios, en este caso del Poder Judicial del Estado, que se prestaron para que se le cuajara una orden de aprehensión a finales del 2016 y que este reportero divulgó hace unos meses. Esa orden, precisa, ya fue revocada, quedó firme. Ya no hay tal mandamiento judicial.

“Hay quienes, por dignidad, deberían renunciar”, y lo deja ahí, sin citar nombres. Pero sí precisa que la consignación en su contra por un delito de robo calificado fue realizada el nueve de noviembre del 2016 y, con esa fecha, se giró la orden de aprehensión. Pero si lo anterior resulta inusual, lo que de plano es imposible es que el ¡ocho de noviembre! un agente del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado (FGE) ya tenía copias de la orden judicial; es decir, de algo que oficialmente aún no sucedía.

Para Ruvalcaba no hay duda: la orden de aprehensión fue redactada antes de la consignación, lo que debería cuando menos avergonzar a varios del Poder Judicial, aunque repite: “por dignidad, deberían renunciar”.

El ex secretario General del Congreso del Estado dice que dejó su oficina en los mejores términos y que, entre otras, trabajó especialmente en la ley para periodistas y en la ley para el cambio de identidad de género.

(Carlos Ruvalcaba en el Congreso. Foto: Oscar Verdín/relatosnayarit)

 

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